September 2011
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July 2011
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February 2011
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Un proyecto que a todas luces inspira. No se lo pierdan, cortesía de The Photography Channel.
January 2011
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Muchas gracias a Andrés Tagliavini por producir algo tan lindo y la gente del Canal Once por buscar brindarle siempre alternativas a la audiencia.
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Publicado en la revista UltraGol, diciembre 2010.
Los tiempos han cambiado y ahora tan sólo funcionan gracias a los números. Ya sea en Euros, pases completos, goles anotados, minutos en la cancha, etc. lo único que importa son criterios cuantitativos y lineales. Hay modelos que aún conservan parte del diseño de aquellos que se hacían antes, pero la mayoría portan el código de barras nuevo. Sus extremidades funcionan como elementos diseñados por el más hábil ingeniero en mecatrónica. Varían en colores pero han sido creados de forma tal que éstos rápidamente puedan ser borrados de su pecho. Están entrenados para no salirse del guión, para no tener personalidad ni carisma. Incluso son conocidos por siglas y códigos alfanuméricos, más allá del nombre que en algún pueblo les otorgaron sus padres biológicos.
Tal parece que así ha ido avanzando nuestra década, con jugadores que se acercan cada vez más al tipo ideal del robot y con una mayor proyección de los técnicos, que son quienes se encargan de sacarle jugo a estos “superhombres”. Tal y como lo menciona Eduardo Galeano en El fútbol a sol y sombra: “La tecnocracia del deporte profesional ha ido imponiendo un fútbol de pura velocidad y mucha fuerza, que renuncia a la alegría, atrofia la fantasía y prohíbe la osadía. Por suerte todavía aparece en las canchas, aunque sea muy de vez en cuando, algún descarado carasucia que se sale del libreto y comete el disparate de gambetear a todo el equipo rival, y al juez, y al público de las tribunas por el puro goce del cuerpo que se lanza a la prohibida aventura de la libertad.” Éstas líneas salieron de la mente y las yemas del Uruguayo en 1995, como una gran premonición del futbol que nos esperaría en la primera década del nuevo milenio. Mi intención no es enjuiciar a los ejecutores de la magia llamada futbol, porque son un sinnúmero de factores importantes que hemos de tomar en cuenta para llevar a cabo un análisis prudente, objetivo y que aporte. No obstante, es cierto que estamos ante un nuevo paradigma en el futbol mundial. Los técnicos son más importantes que los mismos jugadores, y son los estrategas los que le imprimen su personalidad a los equipos. La tan larga lista encabezada por nombres como el de José Mourinho se hace cada vez más extensa, cumpliendo con lo que parece ser el nuevo destino del balompié mundial. Lo relevante no es si los técnicos ganan o no, sino que son ellos quienes se han convertido en lo más relevante dentro de los equipos. Los fichajes siguen llamando la atención, pero nunca como el nombramiento de un técnico. Es importante subrayar una vez más que son una gran cantidad variables las que entran en juego en esta ecuación, pero desde la perspectiva de quien escribe este texto hemos perdido a los jugadores con carisma y arrastre. ¿Dónde quedaron los Johan Cruyff, George Best, Diego Armando Maradona, Hugo Sánchez y hasta el frío Franz Beckenbauer?
Todavía tenemos a uno que otro “descarado carasucia” como dice Galeano, pero así como se incrementa la lista de técnicos protagonistas, se hace más corta la de futbolistas con personalidad y descaro. Parece que están demasiado preocupados anunciando productos de belleza como para ser unos carasucias.
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Publicado en la revista UltraGol, noviembre de 2010.
Todos los fines de semana miles de fieles formamos parte de la misa pagana llamada futbol. La pelota rueda y se encienden los cánticos en las gargantas de quienes tienen el privilegio de asistir al templo o ver la ceremonia desde la comodidad de su sillón. Portamos nuestras mejores prendas pamboleras y pedimos a los Dioses del balón que se apiaden de nosotros con un buen espectáculos. Poco a poco parece que a quienes nos encomendamos se olvidan más de nosotros y al igual que en otra clase de misas, el aburrimiento se apodera de quienes van perdiendo la fe.
Al igual que en cualquier otra religión, también se paga el diezmo para mantener en pie las iglesias y cuidar de todos los elementos que se requieren para que la fachada de la fe se mantenga intacta. Ah claro, y de paso donar algo para los pobres. Lo curioso es que en esta misa las donaciones no son del todo voluntarias y creemos (o nos hacen creer) que el pago de la ofrenda es para nosotros mismos. Sin embargo, cuando la confianza flaquea y los señores deciden no bajar del cielo porque algún pecado se ha cometido, los feligreses comienzan a preguntarse si no sería mejor invertir esas cantidades en causas un poco más palpables. Quien escribe simplemente se pregunta ¿a dónde van todos nuestros diezmos?
La FIFA es uno de los organismos más lucrativos del mundo, y conforme pasa el tiempo las posibilidades de crecimiento son aún más grandes. Es cierto que el futbol tiene tintes más de religión que de cualquier otra actividad y por ello es simple hacer la analogía, pero en la realidad las cosas tienden a cambiar un poco. Incluso muchas otros dogmas que se traducen en iglesias y cosmovisiones con seguidores y normas deben rendir cuentas al circunscribirse a un Estado. Sin embargo la FIFA vive fuera del mismo. Es cierto que el hecho de que el gobierno no pueda intervenir en decisiones de futbol ayuda a la legitimidad y buen manejo de este deporte (no queremos a dictadores escogiendo a los representantes de algún país para la Copa del Mundo) pero los huecos en esta norma también han creado una falta de exigencia hacia la máxima casa del futbol mundial. No existe transparencia dentro de un negocio en el que futbolistas y los técnicos (José Manuel de la Torre ganará alrededor de 2.5 millones de dólares al año por dirigir a la selección mexicana de futbol) ganan cifras estratosféricas, pero esto no se acerca ni medianamente a lo que se produce por concepto de muchas otras áreas. El futbol y el dinero hoy por hoy van de la mano, al igual que la gran mayoría de los aspectos y actividades de la vida. Sin embargo, parece fundamental comenzar a exigir que se rindan cuentas más claras a fin de tener un mejor futbol. Si la queja es “solamente juegan por dinero” o “se ha perdido el amor a la camiseta”, “los directivos sólo saquean las arcas de federaciones”, etc. al menos sería importante saber por cuánto para encomendarnos a otro Dios o simplemente cambiar la forma en que vivimos nuestra fe.
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Publicado en el diario maspormás el martes 21 de diciembre de 2010.
Los seres humanos tenemos una fuerte necesidad de repetir los sentimientos que nos generan placer (en ocasiones buscamos revivir incluso también los que nos generan dolor, pero el psicoanálisis es para después). Desde volver a probar un platillo que nos encantó, hasta ver varias veces una película o leer en más de una ocasión un libro que nos cautivó. Nos gusta repetir y buscamos que la experiencia sea lo más parecida a aquella vez anterior. Es tal vez por ello que el deporte es tan mágico e hipnotizante: por su enorme capacidad de repetir lo mismo y que nunca sea igual. Su capacidad de cambio y de sorpresa. Me parece que es en realidad éste el motivo fundamental por el que un duelo se convierte a lo largo del tiempo en un clásico. Ciertamente hay que considerar un sinnúmero de variables y tomar en cuenta elementos importantes del contexto como la geografía, significado a nivel sociedad de los equipos, etc. No obstante es el duelo con toda esa carga externa el que queremos se repita una y otra vez. Todo indica que los dioses del balón han hecho caso a nuestros profundos deseos de revivir grandes momentos del pasado y echaron una manita al sorteo de la UEFA Champions League la semana pasada. Los octavos de final son una repetición de situaciones que bien valdrá la pena grabar para así volver a verlo una y otra vez.
La reedición de la final pasada entre el Bayern München e Internazionale Milano es probablemente uno de los partidos más vibrantes que podremos presenciar en esta fase. Si habláramos de futbol mexicano les diría que probablemente es el partido del torneo, pero afortunadamente son pocas las veces en las que el torneo continental de clubes me ha quedado mal a mí y al resto de los aficionados. Los nerazzurri no cuentan con José Mourinho y es ahora cuando podremos medir la importancia de este estratega en la institución lombarda al igual que el que se le puede atribuir dentro del Real Madrid. Luego de la humillación que sufrieron los merengues al ser goleados por su archirival en la liga local, el Barcelona, José Mourinho se enfrenta al que probablemente es uno de los partidos más fundamentales de su carrera. Recordemos que en la edición pasada de la UEFA Champions League el equipo de la capital de España se quedó con las ganas de jugar la gran final en el Santiago Bernabeú y fue precisamente a manos del Olympique Lyon. No pasar a cuartos de final una vez más y además quedarse sin levantar el trofeo en España (posibilidad que suena complicada pero late con más fuerza cada vez que el Barcelona gana un partido) son ofensas que la afición madridista no olvidará fácilmente. Precisamente el Barcelona es otro conjunto que estará repitiendo partidos esta campaña. Los jóvenes elementos del Arsenal son quienes han sido elegidos por una mano aparentemente guiada por las deidades del balón para buscar tomar venganza de los catalanes. En la edición pasada del certamen los comandados por Pep Guardiola se encargaron de dejar fuera a los gunners que este año seguramente buscarán complicarle más el panorama a un Barcelona que luce imparable.
Por otra parte (en la que las repeticiones tal vez se esperen en un futuro), España verá el regreso del mítico Raúl pero ahora con el Schalke 04 cuando se enfrenten al Valencia. Partidazo. El AC Milan es otro equipo que busca regresar a sus viejas glorias y no lo tendrá fácil cuando se enfrente a un Tottenham que ha hecho las cosas de manera excelente en Inglaterra y en la Champions. La Roma no debería tener problemas para enfrentarse al Shakhtar Donetsk, aunque no pueden confiarse ante un equipo que es igual de cambiante que el clima en Ucrania. El Chelsea chocará con el Kobenhavn y el Manchester United contra el Marseille. Prepárense para ver sus más grandes sueños repetirse. Esperemos no se conviertan en pesadillas.
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Publicado en el diario maspormás el martes 7 de diciembre de 2010.
Como lo habíamos anticipado, Monterrey y Santos brindaron la final que otros equipos no hubieran podido darnos. Ciertamente no tengo una bolita de cristal por lo que muchos podrán contrarrestar mi afirmación, pero lo que sí puedo afirmar es que finalmente hubo un poco de justicia en nuestro futbol (como he dicho siempre, una de las esferas más injustas de la vida es el deporte). La única parte que podría resultar injusta es que Santos haya llegado una vez más a una final y no la haya podido ganar (al igual que su técnico). No obstante, Monterrey demostró mucho mejor futbol y estrategia en el segundo partido y eso lleva a cualquiera (por lo general) a ganar los partidos importantes. Así que ¡felicidades a los Rayados! Sin embargo, me gustaría subrayar algo que resulta fundamental: la gran labor de Romano. Ciertamente muchos podrán (y seguramente ya lo hicieron) burlarse de éste estratega, pero para perder las finales primero hay que llegar a ellas. Rubén Omar Romano es un gran técnico y creo que debería ser ejemplo para muchos otros que desempeñan esa profesión en este país con mucho menos éxito y esfuerzo. Los dioses del balón respondieron a nuestras plegarias (al menos las mías) dándonos una final con dos grandes equipos y excelente futbol. Es uno de esos partidos que hasta duele ver porque en realidad queremos que sigan para siempre y nos sentimos mal por aquellos que pierden. En entrevista para Diario Fox Sports la semana pasada, Rubén Omar Romano comentaba que se sentía muy a gusto en Santos y que independientemente del resultado su idea era seguir con el proyecto. Habrá que ver qué es lo que opina la directiva y si sigue siendo sano continuar trabajando luego de dos finales fallidas. Lo que es innegable es que este hombre voz rasposa y cigarro como eterno acompañante, no puede ser desprestigiado por sus ahora cuatro dolorosas finales estériles.
También final -pero parece que sin tanta- mente, han sido elegidas las sedes para las Copas del Mundo de 2018 y 2022. Ciertamente es una decisión muy polémica y que ha sido criticada por un sinnúmero de personas. Lo interesante de la situación es que tal parece que la FIFA irrita más a propios y extraños por el trasfondo de sus decisiones que por éstas mismas. El máximo organismo del balompié internacional nunca se ha caracterizado por ser transparente y mucho menos equitativo. Es cierto, el futbol une a personas y hace que olvidemos diferencias provenientes de un mundo plagado de desigualdad y problemas. Sin embargo, eso es por la naturaleza misma del deporte, no por quienes lo gestionan. Si la FIFA siempre se hubiera caracterizado por ser un organismo que promueve el crecimiento de los olvidados y de quienes menos tienen, entonces una gran cantidad de sus decisiones serían otras. Es entonces cuando surge la molestia ante la aparente compra con petrodólares de la elección de las 22 personas que votaron el jueves pasado. No tengo nada en contra de Rusia ni de Qatar (o Catar, como Ud. prefiera), aunque sigo dudando de qué tan emocionantes podrán ser las más máximas justas cuando se disputen en aquellos remotos rincones. Desde mi óptica será Brasil 2014 la última Copa del Mundo que se celebre como la conocemos: con alegría, fiesta y un país absolutamente futbolero. Tal parece que una vez más se rompen los paradigmas de nuestro querido futbol.
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Publicado en el diario maspormás el martes 23 de noviembre de 2010.
¡Qué lamentables somos los periodistas! Nos quejamos sin parar de un sinnúmero de temas sin darnos cuenta que en realidad nuestro público es probablemente el más harto de todo aquello que desmenuzamos hasta el cansancio (para nosotros al menos es nuestro trabajo). Tristemente nuestro futbol no ha cambiado y para como veo las cosas, falta mucho para que lo haga. Es interesante como los resultados de los cuartos de final de la liguilla son un reflejo de esa levedad tan insoportable. En realidad la palabra levedad no es ni siquiera la correcta. Tal vez debamos decir pereza, desfachatez, carencia, etc. Cruz Azul sigue sin poder darle un título a su afición, continúan las especulaciones sobre los partidos entre América y San Luis (que puedo casi asegurar no han sido arreglados, pero que después de una cantidad incontable de situaciones siempre levantan sospecha). Equipos que han mostrado gran futbol como Santos y Monterrey siguen sin ser considerados como grandes (a pesar de que son dos de los cuatro que han invertido en infraestructura), Pumas ha logrado colarse como ha venido siendo una costumbre desde hace un buen rato.
Creo que lo que me molesta no es ni siquiera el mal futbol o lo tediosos que resultan los partidos. En toda competencia deportiva llega un punto en el que entra una “recesión” y simplemente el espectáculo no es igual de llamativo que siempre. Lo más lamentable es la poca intención de todos los involucrados por mejorar esta situación. Es decir, nosotros también tenemos la culpa y no hablo de nosotros como periodistas o analistas, sino de nosotros como público. Es una constante que se repite en las diversas esferas de nuestro país, ya sea en la política, los espectáculos, el civismo o los deportes. No podemos vivir con nuestros problemas pero parece que tampoco podemos vivir sin ellos. Voy a poner como ejemplo el punto central de esta columna: los deportes. ¿Qué pasaría si dejáramos de ver las transmisiones de esta horrorosa liguilla y no asistiéramos a los estadios? Les tengo que confesar que la semana pasada perdí mi bola de cristal y no puedo predecir el futuro pero puedo asegurar que al menos habría muchas cejas levantadas y preocupación de parte de varios (y no sólo hablo de quienes tienen intereses comerciales). El problema no es sólo de los futbolistas, que de acuerdo a mi apreciación son quienes cargan la menor responsabilidad, ni de los directivos o de las televisoras. La culpa también la cargamos los aficionados. Sé que es un discurso que he repetido hasta el cansancio pero siento una enorme responsabilidad por exponer éste punto: SI NO COMENZAMOS A SER UNA AUDIENCIA CRÍTICA, NO PODEMOS ESPERAR UN GRAN ESPECTÁCULO.
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Publicado en el diario maspormás el martes 16 de noviembre de 2010.
Finalmente quedan ocho invitados. Como en cualquier fiesta hay quienes recibieron una invitación especial y se espera hasta den un discurso conmovedor. Por otro lado, hay quienes llegan tarde pero se esperaba su asistencia desde un principio. También existen invitados que fueron requeridos de último momento y otros que reaparecen en sociedad luego de una larga ausencia. Con este panorama también podemos darle lectura a la liguilla de nuestro futbol que mañana estará arrancando buscando no desilusionar una vez más a propios y extraños. El creador de la Liga Premier de Inglaterra Rick Parry estuvo de visita en nuestro país y mencionó que el sistema de los torneos cortos no le parecía una mala idea, así que esperemos que en esta ocasión no rompamos con las expectativas de los extraños, porque los propios parece que ya estamos acostumbrados a los caprichos de nuestro balompié. Da gusto ver a un América que crece cada vez más y poco a poco da pinceladas del gran equipo que debe ser. Cruz Azul buscará una vez más llevarse el tan esquivo título que reclama su afición, pero de no lograrlo una vez más da ejemplo de continuidad y buen futbol. Monterrey y Santos alzan la mano para ser nombrados equipos grandes y entrar en esa selecta lista que otros cuatro han acaparado con el peso de sus estrellas pero que a veces lucen un tanto deslavadas. Jaguares y San Luis llegan para demostrar que hay equipos que con menos fanfarria y atención le dan color a nuestro futbol y también pueden ser partícipes del banquete, al igual que Pachuca que de nueva cuenta viene de menos más y siempre nos agasaja con crecimiento e innovación. Por último están los Pumas, que si bien llegaron de última hora, también son una escuadra de cuidado y que además llega después de vencer al tanto odiado rival de patio. Parece que tenemos frente a nosotros una gran fiesta, pero como en cualquier celebración lo más importante es ver a los invitados de honor disfrutarla, para contagiarnos de alegría y ganas de seguir hasta el amanecer. Esperemos que no nos decepcionen, porque en más de una ocasión lo han hecho los organizadores. Sí, ustedes saben que me refiero a la FEMEXFUT.
Hablando precisamente de nuestros anfitriones, me parece importante subrayar lo interesante que es el destino de México en la próxima Copa América. Una vez más, parece que la estrella no está del lado del conjunto tricolor al terminar en el llamado “Grupo de la Muerte” del certamen continental. ¿O tal vez no? Me encantaría pensar que podemos aprender a tomar estos juegos del destino como un reto para una selección que como bien dijo el conocedor Manuel Lapuente, es un equipo nuevo que arranca desde cero. Faltará la presencia del Chepo y tal vez comenzar a plantearnos qué tanto queremos seguir a merced de la Concacaf y de la Conmebol que parece ser constantemente meten a la selección mexicana en problemas con respecto a los torneos que disputa (Sudamericana, Libertadores, etc.). ¿O será que somos nosotros quienes se meten en problemas y tan sólo buscamos a quien culpar? Independientemente de la paranoía me parece fundamental replantear las prioridades de México en relación a su participación en torneos de estas dos confederaciones. Sea cual sea la decisión, no podemos pretender ser ajonjolí de todos los moles.
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Publicado en el diario maspormás el martes 9 de noviembre de 2010.
Hombres y mujeres caminamos por la vida siendo distintos. Por más que busquemos la equidad entre sexos jamás encontraremos la igualdad. Sin ánimo de ofender a nadie esto último incluso me parece normal y positivo; nuestro cableado mental es diferente y precisamente eso es lo que nos hace poder complementarnos y abarcar distintos aspectos del mundo.
Las competencias deportivas son una de las esferas de nuestra cultura en la cual hacer válida esta tesis resulta más complicado de lo que parece. Los colores de los cables comienzan a teñirse de un tono más parecido y las diferencias (a pesar de que hay ramas femenil y varonil) se diluyen. Sin embargo, los criterios han de aplicarse igual en todas las esferas para poder construir algo entre todos. Les presento lo anterior debido a la sorpresa que me generó ver la reacción de una gran mayoría de personas luego de la clasificación directa de la Selección Mexicana de Futbol Femenil a la Copa del Mundo venciendo a Estados Unidos. “Las mujeres han logrado lo que los hombres no pueden.” , “Mira nada más, ellas sí sudan la camiseta.” Estos eran algunos de los comentarios, aunque CLARO no podía faltar el “Ojalá y todas se quitaran la camiseta para celebrar.” “Qué ridículas se ven cuando corren.” Todas estas declaraciones generaron una enorme confusión en mi cabeza y me llevaron a reflexionar sobre cómo digerimos el triunfo o la derrota de acuerdo a nuestra percepción de los géneros. Si bien he sido de las que han criticado a los seleccionados nacionales, también es momento de aclarar ciertos puntos. Las competencias son distintas y así también lo es la exigencia para cada equipo. Los hombres también han logrado grandes partidos y grandes resultados. Los hombres también sudan la camiseta y también representan de la manera más digna posible a nuestro país. No por el hecho de ser mujeres significa que valga más lo hecho por las seleccionadas nacionales. Lo que SÍ vale más y con una diferencia abrumadora, es el tipo de apoyo recibidos por unos y por otros: y eso comienza con nosotros. ¿Dónde estaban todas las banderas diciendo #mex en twitter? ¿Dónde quedaron las fotos de perfil de facebook con la camiseta del equipo mexicano? ¿Y la celebración en el Ángel de la Independencia? ¿Las reservaciones en cantinas, bares y restaurantes? ¿Y los tratos especiales por parte de la Federación? Es por ello que tal vez sentimos que hay que elogiar más el triunfo de estas mujeres, porque estaban vencidas por nosotros desde un principio. Por lo pronto nos han demostrado que no es así, tal vez empiece a ser momento de que nosotros demostremos que tampoco somos tan miopes y pobres de criterio como para entender lo que significa este triunfo sin tener que comprarlo con lo que hacen los hombres, ya que cuando ellos pierden tampoco se les compara con las mujeres. Dejémosles la miel de la victoria a nuestras representantes en los labios tal y como llegó. ¡Enhorabuena a todas las chicas y a un grande que lo ha sabido entender: Leonardo Cuéllar!
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Publicado en el diario maspormás el martes 19 de octubre de 2010.
Estimado Sr. De la Torre:
Por medio de la presente me remito a Usted con la simple finalidad de comunicarle (aunque probablemente le sea absolutamente irrelevante) la humilde apreciación de una aficionada en torno al cargo que usted está asumiendo. En primera instancia le felicito por haber sido elegido para cumplir con tan noble función. A pesar de la presión de la prensa y el cinismo de algunos de sus colegas que afirman jamás querrían dirigir al seleccionado nacional; cuenta Usted con el puesto que de manera extraoficial desempeñamos alrededor de 100 millones de mexicanos cada vez que la selección de nuestro país pisa una cancha de futbol.
Más allá de quiénes sean los jugadores que convoque e incluso de los resultados en los primeros partidos amistosos programados para el inicio del 2011; le pido, es más le suplico, que su más firme intención sea la de crear una identidad. Al igual que nuestro pasado, presente y posible futuro como país, nuestra selección es un crisol de distintas épocas, culturas y cosmovisiones. Fracturada, inmadura, surrealista, mágica y con un enorme potencial es como se presenta ante el mundo. Tal parece que el cumplir con la meta que significa tener una identidad futbolística es labor más de un alquimista que de un entrenador de futbol. No es mi intención ser soberbia ni indicarle a nadie cómo hacer su trabajo. Al contrario, me parece que a pesar de toda la mala fama que tienen quienes le han elegido para desempeñar este cargo, tiene Usted las credenciales y el conocimiento suficiente como para afrontar este reto con la fortaleza e inteligencia que requiere.
El humo blanco nos ha indicado que es Usted el elegido para ser el representante de Dios sobre la tierra. Ese Dios redondo del que hablan Juan Villoro y Eduardo Galeano, que baja a la cancha para calmar la sed de miles de fieles (como quien le escribe), meciéndose en las redes de la tierra prometida del rival. Dios hecho balón que protagoniza aquella misa pagana llamada futbol, en la que muchas veces perdemos la fe y nos alejamos de la casa del señor pensando que todo está perdido. Le pido recuerde que somos un país de creyentes y la institución que representa Usted de momento se encuentra en crisis. Hemos sido evangelizados al igual que nuestros ancestros, hemos construido iglesias y capillas en forma de estadios y portamos con orgullo nuestro mejor uniforme los domingos. No obstante, no sabemos hacia dónde vamos ni porqué creemos en lo que creemos. Así que resumiendo mi petición hacia su persona y su cargo le digo:
Nos urge una identidad y por favor, devuélvanos la fe.
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Publicado en el diario maspormás el martes 12 de octubre del 2010.
“Un periodista preguntó a la teóloga alemana Dorothee Sölle:
-¿Cómo explicaría usted a un niño lo que es la felicidad?
-No se lo explicaría- respondió-. Le tiraría una pelota para que jugara.”
Este pequeño pasaje escrito por Eduardo Galeano en El fútbol a sol y sombra (libro que les prometo no se van a arrepentir de leer) me llevó a pensar sobre la felicidad que representa estar en una cancha, y sobre lo olvidado que tenemos este concepto. Puedo asegurar que si más personas nos dedicáramos a jugar futbol (u otro deporte si Ud. así lo desea) seríamos una sociedad mucho más alegre. Quienes tenemos la dicha de desempeñar la profesión de periodistas deportivos, nos dedicamos a las estadísticas, los números, el análisis táctico, técnico y con todas las t’s que ustedes quieren imaginarse; pero se nos olvida lo que genera este deporte en las personas que lo practicamos. Tal vez se deba a esa inevitable condición humana (o positivista) de ponerle etiquetas a todo, meterlo en cajas dentro de nuestra mente para así poder departamentalizar nuestro pensamiento y nuestro mundo. Y es ahí en donde el futbol nos presenta su mejor jugada: siendo uno de los deportes más “sencillos” de practicar, es uno de los fenómenos más complejos y mágicos.
Dentro de todo este meollo, aparecen quienes todavía creen firmemente en la capacidad que tiene el futbol para regalarnos felicidad, y en vez de quejarse de las pocas opciones que hay para los jóvenes de crecer en este deporte, de las mafias que hay en los clubes, de los promotores, del poco rendimiento de los futbolistas, de la falta de proyectos, etc. ; forman un proyecto que los lleve a vivir esta alegría semana a semana en vez de sufrir frente a la radio o al televisor viendo el triste teatro que en ocasiones protagonizan 22 hombres en una cancha de futbol profesional.
Una de dichas propuestas es la asociación VISU (Vive y sueña futbol) que gracias a tres chicas que tuvieron el empeño, el valor y la dedicación para creer en la belleza del futbol y su gran capacidad de hacer crecer a sus protagonistas, llevaron a cabo un proyecto que hoy envuelve una escuela de futbol, un torneo con más de 170 equipos y la alegría de miles. Como participante activa en este torneo me siento profundamente agradecida con el hecho de que me hayan recordado una vez más porqué creo en el balompié y el deporte como agentes de cambio, y porqué desempeño mi profesión. Que haya muchos torneos más y muchas más iniciativas como esta, porque los domingos sin futbol son una cosa aburridísima.
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Publicado en el diario maspormás el martes 28 de septiembre de 2010
¡Qué difícil resulta a veces cumplir con la autoridad cuando nos es conferida! No es mi intención defender o poner en tela de juicio las decisiones tomadas por Néstor de la Torre y los directivos de la Federación Mexicana de Futbol. No obstante, resulta ser que éste es un tema que atañe a todos los ciudadanos, no sólo a quienes nos interesamos por el futbol. ¿Por qué? Porque desde mi punto de vista, estamos educados y condicionados a no saber cumplir con las reglas.
Las reglas se caracterizan por el hecho de ir acompañadas de una advertencia (o amenaza, que es una palabra un poco más fuerte) en caso de no ser cumplidas. Para que tengan efecto y sean acatadas esta consecuencia debe ser ejecutada, en la mayoría de los casos, al pie de la letra. Sin mayor ni menor castigo que aquel que se ha señalado previamente. Ambas partes deben estar enteradas con antelación. Las reglas son, entre muchas otras cosas, un acuerdo.
Según tengo entendido, al formar parte de la selección mexicana de futbol, los jugadores están enterados del reglamento que deben acatar y están de acuerdo con él, ya que de otra forma no participarían en los compromisos del representativo nacional. De acuerdo a lo expresado por los directivos de la FEMEXFUT, quienes participaron en la “reunión” celebrada luego del partido en Monterrey rompieron con dichas reglas. En seguida viene el reclamo de varios de ellos y de otros que al parecer no tuvieron nada que ver: Rafael Márquez y Nery Castillo (éste último sin la más mínima autoridad moral para opinar al respecto). Entonces parece ser que hay un grave problema de comunicación en el seno de la selección o simplemente no sabemos acatar reglas ni hacerlas valer. Y es ahí en donde radica, a mi parecer, el gran problema de quienes nos hacemos llamar mexicanos: siempre pensamos que se puede estirar un poquito más. Desde darle una mordida al policía, hasta pedir platillos que no se encuentran en el menú del restaurante. Creemos que todo lo podemos hacer a nuestro modo y desde el punto de vista de la parte que sanciona también. “Es que no se dio cuenta.” “Nadie le avisó.” “Fue sin querer, no era su intención.” Mientras no caigamos en la cuenta de que al participar en cualquier actividad hay sanciones y consecuencias de por medio, es imposible que algún proyecto se lleve a cabo con éxito. Si efectivamente los jugadores rompieron con las reglas, deberán aceptar su castigo. Si este no fue el caso, los directivos deberán ser MUCHO más claros en su forma de transmitir a los futbolistas el código que deben seguir. En este aspecto entra un punto fundamental más: el tipo de castigo. La sanción debe ir de la mano de una intención educadora, que reforme y enderece el accionar incorrecto. De nada servirá suspender a los supuestos culpables si quienes permanecen con el tricolor vuelven a caer en lo mismo. Una característica más de las reglas: no hay excepciones, y si es que las hay serán tan sólo para confirmar la norma. Independientemente de si se había roto la concentración o no y de quién tiene la razón en este embrollo; me parece fundamental que los jugadores entiendan la seriedad del compromiso que es jugar con la selección mexicana. Un tema común que termina siempre en la misma conclusión, parece que no les importa. Para eso también hay reglas, advertencias, sanciones y derechos. ¿Se habrá acordado esto ya en el seno de la selección? Mientras tanto, seguimos hablando de filosofía futbolística, continuidad en los procesos, etc. y las reglas de este juego siguen sin estar claras.
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Publicado en el diario maspormás el martes 14 de septiembre de 2010.
“¿Qué se siente cumplir ______ (inserte el número de su preferencia, sin que sobrepase los 25, por favor)?” Esta es una pregunta que mi abuela me ha hecho cada vez que me felicita cumpleaños y francamente nunca he sabido respondérsela. El peso de alguna cifra, de la madurez o de la aprendido en año(s) anterior(es) se siente, desde mi punto de vista, con el tiempo. Miramos hacia atrás y sopesamos las consecuencias de TODAS nuestras acciones. Seguramente varios de ustedes (al igual que la señorita que suscribe) están hartos del famoso cumpleaños #200 de nuestro país y eso que la fiesta comienza mañana. Por lo mismo, mi intención no es aburrirlos con un texto más del Bicentenario, ni las fiesta, ni los héroes que nos dieron patria y libertad, ni de lo que nos depara para los próximos dos siglos porque honestamente no me tocará ni verlo. Sin embargo, me gustaría voltear hacia atrás en este cumpleaños que supuestamente nos enorgullece a todos. No hace falta siquiera que nos de tortícolis para reconocer el hecho que quiero subrayar, así que los invito a dar una mirada en el retrovisor y preguntarse: ¿dónde quedaron las promesas que se hicieron durante y después de la Copa del Mundo? Muchos responderán que no se habló en pesos y centavos y que aquello que yo llamo promesas no son más que palabras al aire, entonces mi respuesta es: ¡qué poco valen entonces sus palabras! ¿De quienes? De los protagonistas de nuestro futbol. Luego de ver las lamentables actuaciones de la selección mexicana de futbol mayor ante Ecuador y Colombia y lo acontecido en el mundial femenil Sub-17 no me queda más que dudar (una vez más) de todo lo que representa en nuestro país la palabra. No lo digo solamente en el sentido metafórico y romántico de cumplir con aquello que decimos y ser congruentes, sino en el sentido literal. Las palabras se eligen al aire, tal vez porque la estructura de nuestra lengua lo permite o porque nos hemos vuelto demasiado perezosos como para comprometernos seriamente con nuestra voz. Sea cual sea el caso, el hecho para esta señorita es que al igual que nuestros políticos, tal parece que tenemos el futbol que nos merecemos. ¿Por qué? Sería aventurado responder esa pregunta al aire (hay que empezar dando el ejemplo) pero seguramente no me tacharán de loca si digo que el ser humano en general, y el mexicano en especial, no tiene memoria histórica. A dos meses de que culminara la decimonovena Copa del Mundo y que México nuevamente demostrara sus carencias de identidad y futbol, sorprende que a nadie se le ocurra subrayar y sacar del cajón las declaraciones de los diferentes personajes de nuestro futbol que se manifestaron duramente (en palabras) en torno a lo acontecido en Sudáfrica. “Hace falta continuidad.” “No puede volver a suceder algo así.” “Tenemos que empezar a trabajar desde fuerzas básicas.” “Se tienen que reducir las plazas de extranjeros.” Etcétera, etcétera y cada vez más etcéteras. Me queda claro que los cambios no pueden venir de un día para el otro y que instalar todos estos ajustes tomará tiempo, pero lo que ha sucedido hasta el momento no me inspira demasiada confianza como para pensar que las frases dichas al aire y citadas anteriormente, serán inscritas en piedra y llevadas a cabo. ¡Qué lástima! Sin embargo y como lo he dicho desde siempre, no hemos exigido aun lo suficiente: como aficionados, periodistas, amantes del deporte, técnicos, deportistas y directivos…pero sobre todo y eso es lo más triste: como sociedad. Seguimos teniendo el gobierno y el deporte que permitimos se nos sirva como un platillo acabado que no queda más que devorarse. A veces un poco de hambre a la larga lleva a un paladar más exquisito y a poder disfrutar más de lo bueno. ¡Felices fiestas!