Fucking amazing!
09.13.11
Un proyecto que a todas luces inspira. No se lo pierdan, cortesía de The Photography Channel.
02.16.11Muchas gracias a Andrés Tagliavini por producir algo tan lindo y la gente del Canal Once por buscar brindarle siempre alternativas a la audiencia.
01.17.11
Publicado en la revista UltraGol, diciembre 2010.
Los tiempos han cambiado y ahora tan sólo funcionan gracias a los números. Ya sea en Euros, pases completos, goles anotados, minutos en la cancha, etc. lo único que importa son criterios cuantitativos y lineales. Hay modelos que aún conservan parte del diseño de aquellos que se hacían antes, pero la mayoría portan el código de barras nuevo. Sus extremidades funcionan como elementos diseñados por el más hábil ingeniero en mecatrónica. Varían en colores pero han sido creados de forma tal que éstos rápidamente puedan ser borrados de su pecho. Están entrenados para no salirse del guión, para no tener personalidad ni carisma. Incluso son conocidos por siglas y códigos alfanuméricos, más allá del nombre que en algún pueblo les otorgaron sus padres biológicos.
Tal parece que así ha ido avanzando nuestra década, con jugadores que se acercan cada vez más al tipo ideal del robot y con una mayor proyección de los técnicos, que son quienes se encargan de sacarle jugo a estos “superhombres”. Tal y como lo menciona Eduardo Galeano en El fútbol a sol y sombra: “La tecnocracia del deporte profesional ha ido imponiendo un fútbol de pura velocidad y mucha fuerza, que renuncia a la alegría, atrofia la fantasía y prohíbe la osadía. Por suerte todavía aparece en las canchas, aunque sea muy de vez en cuando, algún descarado carasucia que se sale del libreto y comete el disparate de gambetear a todo el equipo rival, y al juez, y al público de las tribunas por el puro goce del cuerpo que se lanza a la prohibida aventura de la libertad.” Éstas líneas salieron de la mente y las yemas del Uruguayo en 1995, como una gran premonición del futbol que nos esperaría en la primera década del nuevo milenio. Mi intención no es enjuiciar a los ejecutores de la magia llamada futbol, porque son un sinnúmero de factores importantes que hemos de tomar en cuenta para llevar a cabo un análisis prudente, objetivo y que aporte. No obstante, es cierto que estamos ante un nuevo paradigma en el futbol mundial. Los técnicos son más importantes que los mismos jugadores, y son los estrategas los que le imprimen su personalidad a los equipos. La tan larga lista encabezada por nombres como el de José Mourinho se hace cada vez más extensa, cumpliendo con lo que parece ser el nuevo destino del balompié mundial. Lo relevante no es si los técnicos ganan o no, sino que son ellos quienes se han convertido en lo más relevante dentro de los equipos. Los fichajes siguen llamando la atención, pero nunca como el nombramiento de un técnico. Es importante subrayar una vez más que son una gran cantidad variables las que entran en juego en esta ecuación, pero desde la perspectiva de quien escribe este texto hemos perdido a los jugadores con carisma y arrastre. ¿Dónde quedaron los Johan Cruyff, George Best, Diego Armando Maradona, Hugo Sánchez y hasta el frío Franz Beckenbauer?
Todavía tenemos a uno que otro “descarado carasucia” como dice Galeano, pero así como se incrementa la lista de técnicos protagonistas, se hace más corta la de futbolistas con personalidad y descaro. Parece que están demasiado preocupados anunciando productos de belleza como para ser unos carasucias.


